viernes, 16 de julio de 2010

Emilie (historia de un sueño)

-¡Diablos!, de nuevo ese maldito agujero en la cortina-
pensé al despertarme cegado por el brillo de un pequeño rayo de sol que se colaba por la ventana, justo hacia mi rostro.

después de tallarme los ojos y levantarme con esa pesadez que me caracteriza al despertar, clavé la mirada en la cama... justo del lado derecho se encontraba mi mujer.

-...wow...-

fue todo lo que pude susurrar al verla ahí,
recostada boca abajo,
con la sábana sobre ella,
pero dejando ver casi toda su espalda.

su pelo enmarañado,
sus brazos doblados,
sus labios entreabiertos,
su respiración profunda y silenciosa

envuelta en el silencio de la habitación,
podría jurar que escuché el latir de su corazón.

una ligera sonrisa se dibujó en mi rostro...
- es ella - dije al contemplar a esa chica:

Mi Mujer.

aún con los ojos casi cerrados, caminé al otro lado de la habitación.

justo enfrente del librero, entre el ropero y el mueble de la televisión, se encontraba la otra mitad de mi alma.

me asome, con la sutileza de una pluma al aire, a una pequeña y rosada cuna.
con mucho cuidado, abrí lentamente el mosquitero, y, envuelta en una cobijita rosa pastel, se encontraba mi más grande anhelo.

sigilosamente, deslicé mi mano por su pequeño rostro, y acaricié su rosada mejilla

aquella sonrisa que tuve cuando vi a mi mujer, se incrementó al ver a mi hija durmiendo tranquila, con esa hermosa carita que no refleja nada más que inocencia.

antes de volver a la cama, me acerqué hacia su linda carita y le dí un pequeño beso en su frente.
ella, para completar el momento mágico, movió un poco su cabeza, abrió con dificultad sus ojitos, y me regalo una sonrisa empapada de ternura, para después, volver a caer dormida, justo en la posición en la cual la encontré.

con una felicidad que invadió mi cuerpo, mi corazón y mi alma, me dirigí de nuevo a mi cama,
me recosté con cuidado para no despertar a mi mujer y, acercándome a su oído, le dije mientras la abrazaba tiernamente:

-Gracias, Amor. TE AMO-


miércoles, 14 de julio de 2010

1540 d.C. (capítulo 3: decisión)

...

y ahora???
había estado tan cerca de la princesa... y no lo había notado!

que hago...?

...

diablos! es demasiado tarde...

veo como tropieza, y antes de que pudiese acercarme a ayudarla,
uno de sus guardias la toma del brazo y la sube al carruaje...

se va alejando... poco a poco... hasta llegar al castillo, pero... un segundo...
la veo asomarse por la ventanilla... ella... ella... ME MIRÓ!!!

oh, cielos... me siento... extraño.

por primera vez, esa chica me dirige la mirada, eso me encantó,
sólo que... lucía descontenta...

de pronto, siento una mano en mi hombro y escucho una voz familiar:

"vaya que eres terco, eh?.
cuando entenderás que no es para ti?"

si, era Joshua, quien vió todo desde lejos, junto con Sorev, la cual salió a ver que pasaba, justo después de ver que el dinero de la barra lo había dejado yo, y que había salido corriendo tras esa chica.

Sorev sólo negaba con la cabeza, con esa sonrisa tierna que la caracterizaba

"hay, Herzlos!, como vas a creer que la princesa y tu... jajaja", se soltó a reír Sorev.

que podía decirles a ambos? no me quedó más que reírme y regresar a casa.

esa noche, no pude conciliar el sueño...
no podía pensar en otra cosa que no fuese en sus ojos...tristes...llorosos, pidiendo a gritos... LIBERTAD!!!

pero qué podía hacer un chico como yo?

entonces recordé que Joshua sabía una forma de entrar al castillo sin ser detectado...
él me había logrado infiltrar una vez dentro, sólo para tomar un poco de comida de las enormes alacenas reales, pues padecíamos, mi familia y yo, de hambre, hacía unos años atrás.

entonces, sin que mis padres lo notaran, salí de casa y me dirigí a ver a Joshua, el cual, con una voz muy ronca y sin poder abrir bien los ojos por el sueño, me abrió la puerta, no sin antes darme un golpe en el brazo... por despertarlo

hablamos por largo rato...:
yo diciéndole que me ayudara... y el tratando de que yo entendiera que podía perder su trabajo por eso

después de hablar por horas, accedió a ayudarme, pero con la condición de que le consiguiera un pequeño broche, el cual le fue arrebatado por un guardia abusivo.

sin terminar de escuchar lo que decía, acepté el trato, y acordamos vernos justo cuando la eritia fuese desapareciendo, al terminar el día.

LISTO! ya sabía como entrar... ahora, el problema era lograrlo...

esa tarde, a la hora indicada, me encontraba con Joshua en la parte trasera del castillo, arrastrándonos por un agujero, evadiendo guardias y avanzando a hurtadillas por los grandes pasillos del castillo, hasta llegar a la habitación de la princesa.

dejando a Joshua como vigilante, decidí entrar, abriendo lentamente la puerta...

el rechinido era muy tenue, pero me hacía temblar de ansiedad.
el corazón se me quería salir del pecho, las manos me sudaban y las piernas me temblaban.

después de abrir la puerta lo suficiente como para asomar la cabeza entera, me deslicé lentamente...dejando ver la mitad de mi rostro, para poder mirar si ella estaba dentro...

...

no se veía nada, así que decidí pasar por completo...

...
miré a mi derecha, y vi la mitad de una cama, pero al dar un par de pasos hacia ella, vi una silueta sentada a la orilla de ésta...

era... ERA... ERA LA PRINCESA!!!!!!!!

...


De nuevo...

otra linda noche...
después de escuchar su voz y ver su rostro,
parece que todo es perfecto

qué mas se puede pedir?

nada mejor para terminar un día agotador que ver por un instante al amor de tu vida,
decirle cuanto la amas, crear una ilusión, un tanto infantil, de pedirle que esté a tu lado antes de dormir y de decirle que la amas con todas tus fuerzas...

...

así fue...

así como había sido últimamente
pero todo se viene abajo con un simple (o no tanto) error

una falta

pero no como aquellas faltas escolares de la infancia,
donde lo único que se perdía eran unas cuantas tareas y apuntes del día

una falta de esas que te hacen perder la cabeza de tanto enfado,
de esas que deseas poder regresar el tiempo para evitarlas,
de esas con las que no solo pierdes un número, sino un momento

...

momentos que sabes que nunca volverán..

creo que todos sabemos que la vida se nos va en un segundo
y que no podemos darnos el lujo de no ver a las personas que amamos,

porque no sabemos si volveremos a verlos...
...

pero ésta vez no fue un lujo... fue una estupidez.

ésta vez...llegué tarde a ver a la hermosa eritia del atardecer...

...

ahora, tendré que conformarme con la noche... y la oscuridad